Unas uñas saludables comienzan con alimentos saludables

Por: Susan Bowerman

 Para contribuir al crecimiento de uñas fuertes y saludables, hay que ingerir los nutrientes correctos. 

Al igual que la piel y el cabello, las uñas son una ventana al cuerpo: la salud de tu piel, cabello y uñas es un reflejo de cómo te alimentas. Y como cualquier otro tejido vivo, las uñas dependen de una ingesta regular de nutrientes para mantenerse fuertes y saludables.

El A-B-C de las uñas

Las uñas se componen de varias capas de una proteína conocida como queratina: la misma que se encuentra en el cabello. Tienden a crecer a un ritmo fijo, pero con ciertas variaciones: las uñas del hombre crecen más rápido que las de la mujer (excepto durante el embarazo, cuando el ritmo se acelera), las uñas en los dedos de las manos crecen más rápido que en los pies, la del meñique crece más lento que el resto, y por lo general crecen más rápido en el verano que en el invierno. Además, la genética juega un papel determinante en la rigidez de las uñas.

Si bien no puedes hacer que tus uñas crezcan más rápido ni que sean más rígidas, es importante darles los nutrientes que necesitan para mantenerse fuertes y saludables. Así, puede que tus uñas crezcan más porque es menos probable que se quiebren o agrieten.

Cuatro nutrientes que contribuyen a la salud de las uñas

 

1. Proteínas

Dado que se componen principalmente de proteína, no es ninguna sorpresa el que necesites una ingesta adecuada de proteína para contribuir a la salud de tus uñas. Existe una variedad de fuentes vegetales y animales de proteína baja en grasa: soya y otras leguminosas, huevos, productos lácteos, mariscos, aves y carnes magras.

2. Ácidos grasos omega-3

Las grasas saludables ayudan a mantener las uñas humectadas y evitar que luzcan secas y sin vida. La mejor fuente de grasas omega-3 es el pescado, pero también las puedes encontrar en nueces, semillas de chía y linaza.

3. Zinc

El zinc es un mineral de vital importancia para sintetizar la proteína, ya que ayuda a tu cuerpo a producir la queratina de las uñas. Las ostras son la fuente más rica de zinc, pero también lo puedes encontrar en otras proteínas: carne roja, pescado, carne blanca, leguminosas, yogurt y nueces.

4. Magnesio

El magnesio es un mineral muy versátil: se necesita en literalmente cientos de reacciones químicas del cuerpo y, al igual que el zinc, ayuda al cuerpo a producir las proteínas de las uñas. Es muy fácil consumir magnesio porque se encuentra en una enorme variedad de alimentos saludables. Los vegetales de hoja verde, las nueces y leguminosas, el aguacate, los granos enteros, el yogur y la leche de soja son excelentes fuentes de magnesio.

Descansa de las vacaciones

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Por: Laura Chacon-Garbato

Claro, de seguro esperas con ansias las fiestas y reuniones familiares; pero después de las vacaciones a veces sientes que necesitas… ¡más vacaciones! Cuando comemos hasta por los ojos solo nos importa disfrutar; pero en cuanto la fiesta termina y te miras la cintura y la piel, piensas: “¡Necesito unas vacaciones!”

De seguro también te desvelas y disfrutas sin medida de los caramelos y el alcohol; sin embargo, todo esto puede provocar que tu piel se vea opaca y cansada, por eso aquí te presentamos tres sencillos pasos para tener una piel saludable y resplandeciente.

Usa un limpiador

Lava tu rostro cada mañana y antes de dormir por la noche. Convierte la limpieza de tu rostro en una rutina, como lavarte los dientes. Evita usar jabones fuertes y elige limpiadores suaves, dermatológicamente probados y sin sulfatos. Busca el producto que mejor se adapte a tu tipo de piel. Si tu piel es seca, usa productos con ingredientes como aloe vera, que te ayudará a suavizar y humectar tu piel. Si tu piel es grasa, busca ingredientes como el aceite de naranja o cítricos, los cuales dejan la piel fresca y revitalizada. Además, recuerda usar agua tibia para retirar los productos de la piel o para prepararlos antes de la aplicación, ya que el agua caliente podría irritar tu piel.

Hidrata tu piel

Sabes lo importante que es el agua para el buen funcionamiento del cuerpo, pero ¿sabías que también es vital para la piel? Un piel hidratada se ve hermosa y radiante. Usar una crema humectante de día es esencial para nutrir y conservar la humectación de tu piel. Busca productos con beneficios adicionales como vitaminas A, C y E, que son antioxidantes que previenen el daño celular causado por radicales libres. Para facilitar las cosas, usa un humectante de día con bloqueador solar de amplio espectro. El sol emite rayos ultravioleta (UV) dañinos todo el año, incluso los días menos soleados. Los rayos UV no solo pueden quemar la piel, sino que también contribuyen al envejecimiento, la aparición de manchas y aumentan el riesgo de cáncer de piel.

Exfóliate

Exfoliar el rostro puede ayudar a que la piel se vea más suave y radiante en unos cuantos minutos. Es importante exfoliar al menos una vez por semana para eliminar células muertas de la superficie de la piel. De joven, tu cuerpo automáticamente renueva la piel aproximadamente cada dos semanas, pero a mayor edad este proceso se altera y se vuelve más lento. La exfoliación ayuda a lucir una piel con un aspecto más saludable, así como a eliminar la barrera que evita que los productos de cuidado de la piel penetren a las capas inferiores, ¡de ese modo aprovecharás al máximo sus beneficios!  Busca productos con semillas de arándano azul, toronja, granada o granos de jojoba. Estos ingredientes te pueden ayudar a tener una piel suave y lisa.

El año nuevo es la época perfecta para comenzar con una rutina de cuidado de la piel, y lo mejor es que solo toma unos minutos. Recuerda: la piel es delicada y necesita de un buen cuidado. Busca ingredientes de calidad que ofrezcan los mejores resultados.

Guía fácil para entender los rayos solares UVA, UVB y el FPS

Sun Protector for your Skin

Por: Laura Chacon-Garbato

Lograr el bronceado perfecto puede ser una buena idea cuando tienes veinte años, pero a medida que envejecemos, el bronceado perfecto y exponernos al sol sin protección solar pueden afectar seriamente la piel.  Debemos aprender cómo cuidarla todos los días para asegurar que luzca radiante y joven con el paso de los años.

Cuando se trata de proteger el cuerpo del sol, es importante entender por qué la protección solar es indispensable sin importar tu edad o la época del año.

Para proteger la piel, necesitas estar consciente de los dañinos rayos UVA y UVB. Por lo general vemos estos acrónimos en nuestros productos de protección de la piel, en los cosméticos y en la ropa, pero ¿sabes lo que significan?

  • FPS = Factor de Protección Solar
  • UVA = Ultravioleta A (onda larga)
  • UVB = Ultravioleta B (onda corta)

UVA y UVB son dos tipos diferentes de radiación que pueden dañar tu piel. Para hacerlo simple, recuerda: UVA –A son los rayos que generan el envejecimiento de la piel. Mientras que UVB – B son los rayos que queman la piel.

Los rayos UVA causan el envejecimiento de la piel

Los rayos UVA son responsables del envejecimiento y las arrugas en la piel, y pueden contribuir al cáncer de piel. Constituyen la mayor cantidad de exposición solar debido a que atraviesan fácilmente la capa de ozono. Traspasan las nubes, el vidrio e incluso algunas prendas de vestir.  Puede que no los sientas, pero están presentes y pueden afectar tu piel.

Los rayos UVB pueden causar quemaduras

Los rayos UVB son responsables de las quemaduras de sol y las cataratas, y pueden afectar el sistema inmune. Lo más importante es que los rayos UVB también contribuyen al cáncer de la piel.

El FPS te permite saber cuento tiempo puedes permanecer bajo el sol

Aunque todas las personas son diferentes, el Factor de Protección Solar (FPS) en los productos especializados te da una idea de cuánto tiempo puedes permanecer bajo el sol antes de que la piel comience a enrojecer. El FPS aplica únicamente para los rayos UVB, no para los UVA. El FPS en los productos viene en varios niveles que incluyen: FPS 15, FPS 30, FPS 50 y más.  Así es como funciona: digamos que tu piel comienza a enrojecer después de estar 10 minutos bajo el sol.  Vas a tomar ese número y multiplicarlo por el número del FPS que estás usando.

Por ejemplo, si utilizas un producto con un FPS 30:

– 10 minutos x 30 (FPS) = 300 minutos
– Divide los 300 minutos entre 60 minutos, que equivale a 1 hora
– 300 minutos / 60 minutos = 5
– El resultado: aproximadamente 5 horas de protección estándar contra los rayos solares

Si estás en la playa o te expones directamente a los rayos solares por periodos largos de tiempo, toma precauciones y utiliza protección solar con el factor de protección solar elegido. Es importante no crear una falsa sensación de confianza cuando se trata de la protección solar.  Muchos productos no son resistentes al agua, por lo que no puedes confiar en cinco horas de protección si estas nadando o haciendo ejercicio.  También, la mayoría de los protectores solares son para una exposición solar normal, no para cuando pasas todo el día bajo el sol. Si estás en la playa o haciendo deportes, deberías considerar un protector solar más fuerte que lo usual. Y siempre aplica una, dos o cuantas veces sea necesario.

Diez consejos para el uso de protección solar

  1. Siempre aplica protección solar, cualquiera que sea la temporada.
    2. Cuando compres un protector solar, siempre busca uno que ofrezca “protección de espectro amplio” para protegerte contra los rayos UVA y UVB.
    3. La cantidad apropiada de protector solar para el cuerpo es de 1 oz. (o 30 ml), que es lo suficiente para llenar una copita pequeña. Y necesitas una cucharadita (5 gramos) de protector solar para la cara.
    4. Aplica protector solar por lo menos de 15 a 20 minutos antes de salir al sol. Si la piel está roja por los rayos solares es porque el daño ha comenzado.
    5. Es muy importante proteger las áreas de la piel expuestas al sol, incluyendo las orejas y las zonas sin cabello. Usa ropa que te proteja como camisetas de manga larga, pantalones largos y sombreros de ala ancha.
    6. Utiliza gafas de sol que ofrezcan protección contra los rayos UVA y UVB.  Exponerse a los rayos UVB no solo puede quemar los párpados sino también producir cataratas.
    7. No pienses que estar dentro del carro o mirando a través de una ventana te brinda protección.  Los rayos solares pueden traspasar el cristal. Protégete aunque no te encuentres directamente bajo los rayos solares.
    8. Crea el hábito de aplicar protector solar nuevamente cada dos horas o después de nadar o sudar.
    9. Aléjate del sol durante las horas más calurosas del día y busca las áreas con sombra tanto como sea posible.
    10. Si tienes que broncearte, utiliza un autobronceador (pero recuerda también usar protector solar).

El exponerte al sol sin protección es la causa principal del envejecimiento y del cáncer de piel.  Debemos protegernos todos los días… sin dejar de lucir bien, por supuesto.

Mitos y realidades del bloqueador solar

Sunscreen Myths and Facts

Por: Laura Chacon-Garbato

Existe mucha información incorrecta acerca del uso de bloqueadores,  pero hoy nos encargaremos de aclararla.

Ya sabemos lo importante que es usar bloqueador. Nos han repetido hasta el cansancio que sin él exponemos la piel a quemaduras, señales prematuras de envejecimiento y, claro, al riesgo de contraer cáncer de piel. Hoy en día, ningún dermatólogo, revista de belleza o publicidad en televisión sobre cuidado de la piel deja de recordarnos la importancia de usar un bloqueador u otro producto de efecto protector. Podemos encontrar un sinfín de productos con factor de protección solar (FPS), desde ropa hasta cosméticos. Pero no todo lo que leemos es del todo cierto. Hablemos sobre algunos de los mitos más comunes acerca del uso del bloqueador y dejemos las cosas claras.

Mito 1: Si mi piel es oscura, no necesito bloqueador

No importa qué tan clara u oscura sea tu piel, usar bloqueador es igual de importante. Todos corremos el riesgo de sufrir quemaduras, envejecimiento prematuro o desarrollar cáncer de piel si no la protegemos. No creas que solo por tener piel oscura no necesitas usar bloqueador. Todos, sin importar nuestro color de piel, debemos usar un bloqueador a diario.

Mito 2: No es necesario usar bloqueador si mi maquillaje ya lo contiene

Antes me encantaba pensar que solo con usar maquillaje ya estaba protegiendo mi piel del sol, pero en realidad se trataba de una falsa idea de seguridad.  Lamentablemente, me he dado cuenta de que la realidad es otra. En la actualidad, parece que todas las bases de maquillaje, polvos ruborizadores y bronceadores contienen un FPS, pero no es suficiente. Por lo general, el maquillaje con FPS no se aplica de manera uniforme sobre la piel. Si lo piensas, casi siempre nos aplicamos un poco de rubor aquí y allá, y una pequeña gota de base. Esto simplemente no te ofrece la protección adecuada. Aunque es estupendo tener ese beneficio extra en las áreas que necesitan más cobertura, es importante que uses una doble protección y también apliques bloqueador. Elige un humectante diario con un FPS 30. Obtendrás humectación y protección solar adicionales en un solo paso.

Mito 3: Si ya me puse bloqueador “a prueba de agua”, no es necesario volver a aplicarlo

Los lineamientos que establece la Administración de Alimentos y Medicamentos sobre el uso de bloqueadores son cada vez más estrictos. Las normas más recientes prohíben a las compañías usar el término “a prueba de agua” para denominar productos de protección solar. El término correcto es “resistente al agua”. Además de afirmar que es resistente al agua, ahora las compañías deben mencionar si el producto ofrece protección durante 40 u 80 minutos, así como indicar que se debe volver a aplicar al menos cada dos horas, o incluso antes si nadas o comienzas a sudar. Es fácil olvidarse de aplicar bloqueador nuevamente cuando te estás divirtiendo en la playa o la piscina, por eso te recomendamos tener el bloqueador en un lugar visible para que no te olvides de él.  Si no confías en tu memoria, programa una alarma en tu celular u otro dispositivo móvil. El bloqueador puede estar guardado en mi bolsa, pero siempre tengo mi celular a la mano.

Mito 4: Solo necesito bloqueador en ciertas zonas del cuerpo

Si la piel está expuesta al sol, necesita bloqueador; incluyendo pies, orejas, brazos, piernas y cuello.  Si una parte de tu cuerpo se expone al sol, necesita protección. Siempre me preocupo más por mi rostro porque quiero evitar las arrugas y lineas de expresión; pero después de observar mi cuerpo más de cerca me di cuenta de la cruda realidad.  Tengo unas pequeñas manchas en los hombros y en la zona del escote. ¡Hasta mis piernas han sufrido daños por el sol! Cuando era joven no usaba bloqueador por querer alcanzar el bronceado perfecto. Ahora estoy obsesionada con proteger el dorso de mis manos, por lo que siempre tengo bloqueador en el portavasos del coche. Si está expuesta al sol, ¡necesita bloqueador!

Mito 5: Los bloqueadores para adultos no protegen tanto como los de niños

Los bloqueadores contienen los mismos ingredientes activos, sin importar si son para niños o adultos. Si examinas dos productos con el mismo factor de protección solar, su desempeño es muy similar, aunque sean para niños o adultos. Sin embargo, existen diferentes formulaciones y muchos bloqueadores para niños se crearon para pieles más sensibles. Puede que los productos para niños no contengan fragancias, parabenos u otras sustancias; además no producen lágrimas ni provocan ardor en los ojos. Aparte de estas características, el factor de protección solar es bastante confiable.

Mito 6: Un bloqueador para todos los veranos

Si te quedó bloqueador del año pasado lo mejor sería deshacerte de él. Si usas bloqueador todos los días, nunca te quedará producto de sobra en el envase. Una buena regla general es que no trates el bloqueador como un producto de temporada, sino que lo uses todo el año. Siempre revisa la fecha de caducidad del envase. Por lo general, puedes encontrar la fecha de caducidad en la etiqueta o impreso en el borde de los envases en tubo. Nada dura para siempre, y los bloqueadores pierden su eficacia con el tiempo. Siempre revisa la fecha de caducidad y asegúrate de aplicar una cantidad abundante que en verdad proteja tu piel.